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José
Antonio Aparicio Florido
@ Diciembre, 2002
(Actualizado
el 18 de enero de 2005)
Simplificando
el fenómeno podríamos decir que un tornado es una columna de aire
en forma de cono invertido que gira a gran velocidad desde la base de una formación
nubosa (normalmente un cúmulo-nimbo) hasta el suelo. A diferencia del
huracán, se origina siempre en tierra, aunque puede desplazarse hasta
el mar, y coincide con una importante actividad tormentosa precedida en muchas
ocasiones por descargas de aparato eléctrico y caída de granizo.
Cuando
se produce el choque térmico entre una masa de aire caliente, que tiende
a subir, y otra masa de aire muy frío, que tiende en sentido contrario,
se genera una nube de proyección vertical o nube convectiva semejante
a un hongo o a un yunque.
En su núcleo, también llamado "supercélula" (Keith A. Browning, 1949), las corrientes de aire que se forman en el intercambio vertical entre aire caliente y frío y al mismo tiempo la influencia de la rotación de la tierra, que los hace girar en sentido horizontal, crean el torbellino, que parte del interior de la tormenta y se proyecta hacia la superficie de la tierra. Dentro, el aire gira en sentido contrario a las manecillas del reloj en el Hemisferio Norte (donde se sitúa España) y a favor de ellas en el Hemisferio Sur.
Este embudo, por el efecto ascendente del aire caliente, succiona hacia su vórtice los objetos de la superficie con una fuerza potencialmente devastadora. La succión de agua y polvo y la consensación de vapor en su interior es precisamente lo que permite que un tornado sea visible. No obstante, aunque lo normal durante la aparición de un tornado es que su cono sea visible, esto no tiene por qué suceder siempre, lo que no supone que su violencia sea menor. Que la silueta sea o no visible no implica que no se trate de un tornado.
Puesto que es el encuentro impactante entre un gas muy frío y otro caliente lo que desencadena los tornados, no es por tanto de extrañar que éstos se multipliquen en las latitudes intermedias entre las masas de aire polar y tropical, es decir, entre los 20º y los 50º de latitud en las franjas situadas tanto al norte como al sur del Ecuador, siendo muy poco probable por encima de los 50º, donde el aire no llega a calentarse demasiado. Lo mismo ocurre en las zonas próximas al Ecuador, donde la temperatura del aire no baja tanto y la atmósfera es muy estable. En estos casos el contraste térmico apenas se da en grado suficiente como para favorecer la aparición de tornados.

A
pesar de la magnífica fuerza de los tornados, con velocidades que pueden
superar, aunque en contadas ocasiones, los 320 km/h, la mayoría suele
durar escasos minutos, pero tienen el gran inconveniente de que, a diferencia
de otros fenómenos meteorológicos, no se pueden predecir. Además,
su corta duración en el tiempo dificulta la labor de detección
e investigación de los mismos y de ahí que, sobre todo en Estados
Unidos, se hable de "cazadores de tornados" al referirse a aquellas personas
o equipos de investigación que se mantienen en continua alerta en las
zonas y el momento preciso en que se dan las circunstancias que pueden propiciar
las apariciones de tornados.
Como
hemos dicho anteriormente, debido a la brevedad de este fenómeno, es
muy difícil de estudiar sobre el terreno y tomar la profusión
de datos suficientes que nos permitan predecir su aparición con la suficiente
anticipación como para elaborar un plan de prevención eficaz y
poder llevarlo a la práctica con éxito. A pesar de ello, los norteamericanos,
muy batallados en este campo debido a la elevada frecuencia con que se suelen
dar en su territorio, emplean dos términos en materia de Protección
Civil frente a este fenómeno: watching y warning. Watching
corresponde a lo que nuestro Instituto Nacional de Meteorología califica
simplemente como predicción meteorológica adversa y warning
equivaldría a los fenómenos en los que se utiliza la palabra "observado".
|
Intensidad
|
Consideración
|
Velocidad
|
Daños | |
|
Millas
por hora (mph)
|
Kms/h
|
|||
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F-0
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Muy débil
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40-72
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64-116
|
Rompe ramas de árboles |
|
F-1
|
Débil
|
73-112
|
117-181
|
Arranca
árboles en terrenos blandos Desplaza automóviles en movimiento Desprendimiento de cubiertas (gasolineras, naves...) Se rompen cristales de ventanas |
|
F-2
|
Violento
|
113-157
|
182-253
|
Quiebra
o arranza de raíz árboles de gran porte Desprendimiento de techos de viviendas Destruye casas rodantes y vuelca camiones Lanzamiento de objetos ligeros alrededor |
|
F-3
|
Severo
|
158-206
|
254-332
|
Arranca
techos y paredes de viviendas prefabricadas Vuelca trenes Eleva automóviles del suelo y los desplaza Ocasiona daños en viviendas sólidas |
|
F-4
|
Devastador
|
207-260
|
333-418
|
Genera
proyectiles de gran tamaño Arroja automóviles a cierta distancia Eleva y arroja a distancia estructura con cimientos débiles Los daños en construcciones sólidas son ya serios |
|
F-5
|
Increíble
|
261-318
|
419-512
|
Daña
las estructuras de hormigón armado Edificios grandes seriamente dañados o derruidos Los automóviles son lanzados a más de 100 mts. Daños en estructuras de acero |
España está dentro del área propensa a la aparición del fenómeno, ya que se encuentra entre los 25º y 45º de latitud norte. Las Islas Canarias están prácticamente exentas de ello al encontrarse en una latitud muy meridional, casi fuera del intervalo de influencia, entre los 25º y los 30º norte. Pero la Península Ibérica se halla entre los 35º y los 45º de latitud norte y, por tanto, en plena zona de actividad. Aquí, aunque los tornados no son tan famosos ni tan frecuentes como en Estados Unidos, donde se producen anualmente más de 700, no son ni mucho menos excepcionales como se pensaba hace años. Entre 1989 y 1999 se contabilizaron oficialmente 66 tornados en España, prácticamente la mitad en las Islas Baleares, y una importante proporción en Barcelona (9), Cáceres (3) y Teruel (3). El resto se reparten prácticamente por toda la geografía española. Estas cifras oficiales facilitadas por el Instituto Nacional de Meteorología no tienen en cuenta sin duda otra multiplicidad de tornados que, de inferior magnitud, no han provocado daños, o bien muy escasos, pero que han sido observados por la población en toda la geografía española. En ningún caso la fuerza del viento ha superado el nivel F3 (severo) de la escala de Fujita.
¿Se
dan los tornados en Andalucía? 
Debido a la baja frecuencia con la que se observan o nos afectan los tornados en Andalucía, se piensa que las posibilidades de aparición de estos fenómenos atmosféricos en esta región es prácticamente nula o excepcional. Pero no hay nada más lejos de la realidad.
La formación de un tornado no puede predecirse ni puede detectarse por medio de aparatos de lectura meteorológica pudiendo tan sólo ser contemplado o sentido por personas próximas al mismo y, aún así, muy brevemente debido a su escasa duración en minutos. De ahí que el Instituto Nacional de Meteorología no de avisos meteorológicos de tornados antes de que éstos sucedan o después de haber tenido lugar. Primero porque, como ya se ha dicho, es imposible predecirlos y segundo, porque, si ya se han deshecho, deja de tener sentido lanzar el aviso. Desgraciadamente el "watching" y el "warning" norteamericanos no se emplean en España.
Pero salvando los prejuicios y las suposiciones, los tornados también se presentan en Andalucía como en el resto de España con una fuerza siempre inferior al nivel F-3 en la escala de Fujita. No se tiene constancia hasta la actualidad de que este fenómeno haya alcanzado una fuerza superior a lo largo de la historia y es prácticamente imposible que lo haga en el futuro. Es más, nunca lo ha hecho tampoco en zonas como Baleares, Cataluña o el Levante español, donde se da el fenómeno llamado "gota fría" producido, entre otras causas, por el excesivo calentamiento del mar Mediterráneo en la época estival. El choque térmico que genera esa "gota fría" y también los tornados es más violento en esas áreas que en Andalucía y tampoco allí es capaz de provocar tornados superiores a un F-3, por lo que la probabilidad de que ocurra en Andalucía es más que remota.
Sevilla, 1978
El 27 de diciembre de 1978, uno de los tornados más potentes sufridos en Andalucía se presentó en los terrenos del aeropuerto de Sevilla y en sus aledaños, provocando graves daños materiales y, por fortuna, ninguna víctima humana. El fuerte viento levantó en peso un Citroën Diane 6 (2 CV) y lo desplazó hasta 60 mts de distancia, transportanto así mismo grandes piezas de chapa metálica a una distancia de 30 kms. También varias cabras de fincas cercanas al aeropuerto desaparecieron. Pero el hecho más extraordinario fue que el avión cafetería, un DC-4 en desuso y habilitado como tal dentro de sus instalaciones, fue alzado del suelo y depositado posteriormente sobre el mismo, en posición completamente invertida, con las ruedas mirando hacia el cielo, sin que sus alas fueran arrancadas del resto del fuselaje.
Gilena, 1996
Tampoco
se han hecho grandes esfuerzos por estudiar los tornados en Andalucía,
prestándosele máyor interés a otros riesgos naturales más
frecuentes y dañinos. Es difícil encontrar un histórico
de los casos registrados en esta zona, pero tenemos constancia fehaciente de
algunos de ellos a través de observadores cercanos a los mismos. Gracias
a uno de estos observadores privilegiados y circunstanciales de estos fenómenos,
D. David González Rojas, Técnico en Gestión Medioambiental
y edil del municipio de La Roda de Andalucía, nos acerca la información
sobre uno de ellos desarrollado a la altura de Aguadulce (Sevilla), en la autovía
A-92, en la tarde del 15 de agosto de 1996. Tras formarse el cono y tocar tierra,
se dirigió rápidamente hacia la localidad sevillana de Gilena,
donde volcó y desplazó coches estacionados a varios metros de
distancia, arrancó de cuajo encinas centenarias y arrastró barro
y granizo. Luego recorrió el municipio de Pedrera y se deshizo en las
cercanías de la localidad de La Roda de Andalucía, después
de ocasionar cuantiosos daños materiales y en la agricultura.
Benalup-Casas Viejas, 2002
En la provincia de Cádiz se han avistado igualmente muchos tornados, algunos de ellos de cierta importancia, aunque la mayoría casi testimoniales, mostrando apenas su silueta y sin causar daños materiales ni personales. No obstante, existen casos como el de Benalup-Casas Viejas (Cádiz) el 13 de marzo de 2002 o el más reciente de Villamartín, el 27 de octubre de 2003, que sí han causado considerables daños y pérdidas económicas, pero sin provocar lesiones a la población. El tornado, que afectó a varias zonas rurales de Benalup-Casas Viejas a primera hora de la mañana, alcanzó el nivel F-2 en la escala de Fijita, con velocidades próximas a los 250 km/h. Tras sobrevolar decenas de kilómetros, acabó tocando tierra en la finca "Espartinas", en el término municipal benalupense. Allí, el torbellino arrancó de raíz cinco acebuches de gran porte y derribó otros 27 árboles más. En su recorrido arrasó luego la cubierta metálica de una nave industrial de más de 100 m² de superficie en el polígono industrial El Zahorí y arrancó de sus goznes la puerta de acceso de otra nave. La fuerza del viento destrozó techumbres y ventanas para dirigirse luego hasta la finca "El Carrascal", donde volvió a arrancar de la tierra otros 18 acebuches de casi 50 años, desvaneciéndose a continuación.
Villamartín, 2003
Más
recientemente, el lunes 27 de octubre de 2003, hacia las 21'15 horas de la noche,
de nuevo un tornado atravesó el municipio gaditano de Villamartín,
causando numerosos y cuantiosos destrozos materiales. En el núcleo urbano
el viento arrancó la balconada de un cuarto piso, levantó numerosas
losas del pavimento de la Avda. de la Feria y elevó por el aire un quiosco
de helados situado en la vía pública. También resultaron
dañadas las persianas de algunas viviendas, cornisas, señales
de tráfico, cartelería, árboles, cristales de ventanas,
etc.; por los efectos producidos podría igualmente tratarse de otro F-2.
A varios kilómetros de esta población otro tornado distinto asolaba
las instalaciones de la Yeguada Militar del Cortijo de Vicos, en término
de Jerez de la Frontera, dejando a su paso unos daños valorados en 50
millones de pesetas (300.000 euros).
Por último, cabe destacar que ante la aparición de este tipo de fenómenos es muy común la reacción de sorpresa y estupor de la población afectada por considerar, como hemos mencionado anteriormente, que este tipo de fenómenos son impropios de esta zona.
| Fecha | Localización |
| 1978 | Sevilla |
| 1990, 8 de octubre | Tromba marina a 5 millas al Sudoeste de Menorca |
| 1992 | Ciutadella-Ferreries (Baleares) |
| 1993, 24 de mayo | Tornado F-2 en Sigüenza (Guadalajara) |
| 1994, 31 de julio | Espluga de Francoli (Tarragona) |
| 1996, 15 de agosto | Tornado F-2 en Gilena (Sevilla) |
| 1996, 12 de septiembre | Cala Ferrera. Se registraron 5 ó 6 tornados. |
| 1997, 13 de septiembre | Cala de Ibiza |
| 1999, 1 de junio | San Leonardo de Yagüe y Navaleno (Soria) |
| 1999, 28 de agosto | Maestrazgo (Teruel) |
| 2001, 19 de octubre | Tornado F-2 en Villatobas (Toledo) |
| 2001, 19 de octubre | Vilamont (Gerona) |
| 2002, 13 de marzo | Benalup - Casas Viejas (Cádiz) |
| 2003, 27 de octubre | Tornado F-2 en Villamartín (Cádiz) |
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Jose Antonio Aparicio
Florido 
aparicioflorido@proteccioncivil-andalucia.org