| El descarrilamiento de un tren de cercanías en Japón causa un centenar de muertos | ![]() |
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Actualización:
30-abril-2005
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El descarrilamiento de un tren de cercanías y su posterior colisión contra un edificio de viviendas de ocho plantas en las proximidades de la ciudad de Osaka (Japón) provocó el pasado 25 de abril de 2005 un balance provisional de 107 muertos y unos 460 heridos, 150 de ellos muy graves. El accidente tuvo lugar a las 09:18 hora local cuando el tren de pasajeros, propiedad de la compañía ferroviaria West Japan Railway y compuesto de siete vagones, se salió de los railes al tomar una curva. En el momento del accidente viajaban en el tren unos 580 pasajeros.
La causa del accidente podría ser la excesiva velocidad del convoy, según indicaron los testigos del accidente, que intentaba recuperar el tiempo perdido durante el recorrido, por lo que todo parece apuntar a un fallo humano.
La violencia del impacto contra el edificio lo manifiesta el hecho de que al menos 6 personas quedaron atrapadas durante más de tres horas entre el amasijo de hierros en que se convirtió el tren. De los seis vagones, el primero quedó empotrado en el bloque de edificios, mientras que el segundo y el tercero se salieron de los raíles.
En las labores de rescate participaron, además de la población civil, los bomberos de Hyogo, policías e incluso el ejército.
Hacía 14 años que en Japón no se producía un siniestro ferroviario de tal magnitud, en un país nada acostumbrado a este tipo de accidentes viales y donde el transporte colectivo es muy utilizado y seguro. Habría que remontarse a 1991, cuando un choque de dos trenes en la provincia de Shiga causó la muerte de 42 personas y heridas a 614. Aunque, sin duda, el peor accidente conocido en Japón sucedió en noviembre de 1963, cuando una nueva colisión de tres trenes cerca de Tokio provocó 161 víctimas mortales.
Según
los especialistas, la velocidad máxima de este tramo de vía
es de 70 km/h y que hay que circular a más de 120 km/h para que pueda
producirse un descarrilamiento, hipótesis que parece ser la más
plausible. Se da la circunstancia añadida de que el viario en cuestión
carece de sistema de frenada automática, que se activa cuando se
sobrepasan los límites de velocidad.